Pitágoras nació en la isla de Samos en una fecha incierta, entre el 580 y el 572 a.C., hijo de una mujer nativa de Samos y un mercader fenicio de Tiro.
Fué discípulo de Anaximandro, Tales y Ferécides, del cual adoptó la teoría de la transmigración de las almas (metempsicosis) y el concepto del pentagrama. Tales le inició en los principios de la geometría; impresionado por su talento, le aconsejó marchar a Memfis, donde asimiló los conocimientos geométricos de los sacerdotes egipcios. Completó su formación espiritual, iniciándose en los templos de Biblos y Tiro.
Huyendo de la persecución del tirano Policrates, siendo aún muy joven, abandonó Samos y se instaló em Crotona, en el sur de la península itálica cerca de la actual Calabria.
En Crotona fundó una comunidad dedicada al cultivo del espíritu y la práctica de la virtud. Excepcionalmente para la época, la comunidad pitagórica estaba abierta tanto a mujeres como a hombres. Su actividad era, junto al ejercicio físico, el estudio de la religión, la geometría y la música.
En la comunidad pitagórica se distinguían dos grupos: los matemáticos (mathematikoi), que formaban el círculo interior de los iniciados, eran los únicos que recibían las enseñanzas directas de Pitágoras; y los oyentes (akousmatikoi), que sólo tenían acceso a resúmenes del pensamiento de Pitágoras, al que sólo podían escuchar oculto tras un velo.
Así como sus discípulos fueron los primeros en autodenominarse matemáticos, Pitágoras fué el primer griego que se llamó filósofo a sí mismo. Se le atribuye que "el número es quien gobierna formas e ideas y es la causa de los dioses" (Yámblico de Calcedonia, filósofo neoplátonico del sigo II d.C.).
Además de contribuir al avance de las matemáticas con resultados concretos como su teorema, Pitágoras cambió radicalmente el papel de las matemáticas: de ser un conjunto de conocimientos utilitarios pasan a ser el único lenguaje y método para alcanzar el verdadero conocimiento.
La música fué una materia de interés central para Pitágoras, hasta el punto de que los pitagóricos usaban el pentagrama como símbolo para reconocerse entre ellos. Según la leyenda, el descubrimiento de que las notas músicales tenían una traducción numérica se relaciona con el sonido de los yunques de una fragua, delante de la cual solía pasar Pitágoras. La belleza y armonía de sus sonidos hicieron pensar a Pitágoras que, cualquiera que fuera la explicación, debía tener una formulación matemática y debía ser aplicable a la música. Observando in situ el trabajo en la fragua, asoció la diferencia entre el sonido de cada yunque con la relación entre sus tamaños.
Pitágoras no sólo admitía a las mujeres en la sociedad pitagórica, también permitió a su propia mujer Theano desarrollar una intensa actividad como matemática, siendo autora, entre otras obras, de un tratado sobre la razón áurea. A la razón áurea le dedicaremos alguna entrada del blog más adelante.
Tras este breve apunte biográfico de Pitágoras, ahora sí, platicaremos sobre el teorema.
La Mino escribió:
ResponderEliminarCon respecto a las matemáticas como “conjunto de conocimientos utilitarios”, sabes desde cuando se emplea el término matemáticas (designaba lo que hoy se ha “limitado” como geometría?) y si estaba vinculado efectivamente a la noción utilitaria?
Un comentario menos serio a propósito de los pitagóricos y el pentagrama, quieres decir que los discípulos de Pitagoras, de tan concienzudos, tenían 5 dedos de frente? Es buena, eh?